Los latinos son los que más quieren vacunarse, y los que más obstáculos enfrentan
Una nueva encuesta revela que los hispanos tienen el doble de interés en vacunarse “lo antes posibleâ€� que los blancos no hispanos o personas de raza negra no hispanas. Los datos muestran que los problemas de acceso siguen siendo difÃciles para la población.
Un tercio de los hispanos no vacunados dicen que quieren las dosis, en comparación con el 17% de los negros y el 16% de los blancos, según la encuesta publicada por KFF (Kaiser Family Foundation).
“Los resultados reflejan una oportunidad para que los departamentos de salud pública y los gobiernos locales lleguen a los hispanos con información y equipos de vacunación�, señaló Liz Hamel, vicepresidenta y directora de opinión pública e investigación de encuestas en KFF, quien lidera las encuestas mensuales de la organización sobre la vacuna contra covid-19.
“Definitivamente, hay una gran parte de la población hispana que está deseando vacunarse, pero no han podido encontrar el tiempo, o tienen algunas preocupaciones o preguntas, o no han podido acceder a la vacuna”, dijo Hamel.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en los Estados Unidos que han recibido al menos una dosis de la vacuna son hispanas, aunque constituyen alrededor del 17% de la población total. (Sólo la mitad de los datos de los CDC incluyen la raza o el origen étnico de las personas vacunadas).
Entre los hispanos no vacunados, el 64% estaba preocupado por la posibilidad de faltar al trabajo debido a los efectos secundarios de la vacuna, y el 52% estaba preocupado por tener que pagar las vacunas, aunque éstas se ofrecen sin costo alguno. Estas cifras son aún más altas entre los hispanos indocumentados.
“Es difÃcil que alguien que vive al dÃa se tome medio dÃa libre para venir a una clÃnica y tratar de vacunarse”, dijo el doctor José Pérez, jefe médico del South Central Family Health Center, una organización de salud sin fines de lucro con clÃnicas en todo el sur de Los Ã�ngeles. “Si no trabajan ese dÃa, no se ganan la vida y no comen”.
Aquéllos que se enfrentan a problemas de inmigración fueron más propensos a preocuparse por tener que mostrar una identificación emitida por el gobierno o un número de seguro social, según la encuesta de KFF.
Las polÃticas antiinmigrantes de la administración Trump asustaron a las personas que buscaban cualquier servicio de salud pública, por temor a que pudiera poner en peligro su estatus migratorio, dijo Pérez.
“Para los estadounidenses que están acostumbrados a tener orden en su vida, y no tienen que tener miedo de esto o aquello, esto puede parecer un poco extraño. Pero para la comunidad inmigrante del sur de Los Ã�ngeles, estos son factores con los que lidian a diario”, agregó.
A pesar del mensaje esperanzador de la encuesta, la organización de Pérez sólo ha administrado una fracción de las dosis que tiene a mano, aunque ha ampliado los lugares de vacunación, y ahora ofrece una vacuna a cualquiera que entre en una de sus clÃnicas, dijo Pérez.
“Todo lo que podemos hacer es seguir empujando, educando, y poniendo nuestro nombre ahà fuera. Con suerte, nos pondremos al dÃa”, apuntó.
La administración Biden anunció las pequeñas empresas que den a sus trabajadores tiempo libre remunerado para recibir la vacuna y recuperarse en caso de efectos secundarios.
Los proveedores no están autorizados a cobrar a la gente por la vacuna contra covid, y deben repartir las vacunas independientemente del estatus migratorio o del seguro médico.
En California, en donde los hispanos representan cerca del 40% de la población, el 48% de las muertes por covid y el 63% de los casos, alrededor del 32% se ha vacunado. Los casos y muertes están particularmente concentrados en los vecindarios de bajos ingresos, mayormente hispanos.
Las clÃnicas de salud comunitarias y las organizaciones de todo el estado están llevando la causa de las vacunas a las aceras, los supermercados y cualquier otro lugar donde se reúna la gente, buscando asegurar que sepan cómo obtener una cita para vacunarse.

En el código postal que rodea la sede principal de South Central Family Health Center, sólo el 16% de los residentes elegibles tenÃan al menos una dosis hasta el 7 de mayo, según el .
A cinco meses que comenzara la campaña de vacunación de la nación, mientras los CDC relajan las recomendaciones del uso de máscara, la clÃnica todavÃa está empujando la importancia de las máscaras debido a la baja cantidad de personas que se han vacunado, dijo Pérez.
La “indecisión en la vacunación” se ha convertido en una excusa general para explicar las bajas tasas de vacunación entre las poblaciones minoritarias, pero el problema es complejo, dijo Nancy MejÃa, directora del programa de Acceso a la Salud de los Latinos en Santa Ana, California, una organización sin fines de lucro que tiene un contrato con el condado de Orange para llevar la vacuna contra covid a los latinos.
Las promotoras de su grupo se encuentran con personas que se enfrentan a una gran variedad de obstáculos para vacunarse, dijo.
“OÃmos todas estas preguntas: ‘Bueno, no tengo seguro médico’, o ‘¿Tengo que pagar?’ o ‘No tengo correo electrónico, ¿cómo me registro?'”, contó MejÃa. “Cuando la gente habla de indecisión, realmente tenemos que preguntar de qué estamos hablando, y no seguir echando la culpa a las personas que realmente tienen buenas preguntas”.
Ahora que la demanda de citas para la vacunación ha caÃdo, MejÃa y su grupo se están centrando más en eventos de vacunación móviles en edificios de condominios y estacionamientos a donde peatones y residentes pueden simplemente caminar. Los eventos son por las tardes, después del trabajo, o los fines de semana, para que la decisión de vacunarse sea lo más fácil posible.
“Vemos que otros lugares han estado abiertos todo el dÃa y sólo han entrado cinco personas”, dijo. “Asà que, para nosotros, estar abiertos sólo unas horas por la tarde, y conseguir más de 100 personas es un gran éxito”.
Carmelo Morales, de 35 años y residente de Los Ã�ngeles, era uno de los escépticos. Tras hablar con amigos y ver publicaciones en Instagram, temÃa que las vacunas fueran un complot para enfermar a la gente. No veÃa la urgencia de vacunarse.
Pero Morales, que trabaja en una planta empacadora de carne, se ha visto profundamente afectado por los casos y las muertes entre sus colegas y sus familias en el último año. Un dÃa a finales de abril, mientras volvÃa a casa del trabajo, vio que los trabajadores de salud de una iglesia cercana a su casa estaban limpiando después de un evento de vacunación contra covid.
Preguntó si habÃa dosis sobrantes y, como su casa estaba cerca, las enfermeras esperaron a que corriera a su casa a buscar su identificación para que pudiera ponerse la primera dosis.
“Sólo pensé y me dije, oye, es mejor sólo para estar del lado más seguro”.